ESPOSO PIENSA QUE SU SIRVIENTA LE ROBA Y PONE CÁMARAS OCULTAS. DESPUÉS VE ALGO IMPACTANTE

¿Cuántas veces nos habrás escuchado historias de personas que aseguran que el personal de servicio de su casa o edificio está haciendo de las suyas y son los culpables de que muchos objetos de la residencia se pierdan o extravíen? Seguramente muchas pues estas historias abundan en el culto nacional además de las redes sociales donde podremos encontrar cientos de testimonios similares de personas asegurando que encontraron a su personal de servicio con las manos en la masa.

Las familias que tienen dinero extra, con casas grandes o muy desastrosas suelen confiar la entrada a la residencia a una persona que se encargue de la limpieza y la organización de la misma. Es por esta razón que siempre se culpará de ladrón a la persona externa a la familia, pues es alguien con quien no se tiene tanta confianza y que además, podría tener interés en alguno de los objetos que adornan las paredes y la sala de la casa.

Esto también está ayudado por la cantidad de historias reales en las que la señora de servicio, el jardinero o alguien externo que se encontraba realizando alguna labor en la casa se roba algún objeto de valor, desde un jarrón de adorno para plantas hasta joyas preciosas que la señora de la casa guardaba bajo llave. Por personas deshonestas siempre pagarán los más honestos.

La historia que te traemos el día de hoy es de esta índole. Una pareja de casados había contratado a una chica de 25 años para que le realizara la limpieza a su casa mientras ellos se encontraban en el trabajo. Le dieron llaves de toda la residencia y confiaron plenamente en ella. Sin embargo, un día el hombre se percató que su reloj de muñeca no estaba en el lugar donde él siempre lo guardaba y pensó que se había extraviado, consiguiéndolo en un lugar completamente diferente unos días más tarde.

Sí sucedió con otros objetos de valor hasta que las cosas se pusieron extrañas pues los objetos que aparecían movidos de lugar eran nada más y nada menos que varios juguetes para adultos que él y su esposa utilizaban en las noches.

El hombre no tenía ni idea de qué estaba sucediendo pero tenía la sospecha de que la culpable era la señora de servicio, por lo que colocó cámaras ocultas por toda la casa

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